Todos los
días me encuentro en ese momento en el que debo sonreír aunque no me nace, solo
para parecer amable, para que no vean lo que de verdad pasa, estas sonrisas me
atormentan, mi termómetro de hipocricidad sube cada vez que la uso, si me pongo
a pensar no recuerdo la última vez que sonreí de verdad, por felicidad, pena o
quizás solo por estar de buen humor, últimamente ya no se diferenciar entre
felicidad o hipocresía, ese gesto en mi rostro se convirtió en un escudo, tan
fuerte que ya no puedo romper.
Incluso aunque esté deprimida siendo tan egoísta que incluso llego a pensar
que no importa nada en el mundo aparte de mi dolor, incluso en ese momento, sonrío.
La sociedad nos ha vuelto hipócritas, adictos al sentimiento de que todo
siempre debe estar bien, y que si algo está mal serás juzgado, apartado, por el
drama. Odio esta palabra "drama" odio como la usan,
decirle dramático a una persona que está pasando por un momento difícil solo te
convierte en un maldito narcisista sin corazón, vacío, egoísta. Si alguien pasa
un mal momento lo menos que necesita es que lo atormenten haciéndolo saber que
la verdad, a nadie le importa como te sientes. Por esto vivimos en medio de
dolor disfrazado, nos volvemos un hoyo negro de sentimientos.
Nos convertimos en un mundo de mascaras,
miedos,
mentiras.
Nos convertimos en un carnaval de sonrisas.
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