domingo, 9 de octubre de 2016

Carnaval de sonrisas.

Todos los días me encuentro en ese momento en el que debo sonreír aunque no me nace, solo para parecer amable, para que no vean lo que de verdad pasa, estas sonrisas me atormentan, mi termómetro de hipocricidad sube cada vez que la uso, si me pongo a pensar no recuerdo la última vez que sonreí de verdad, por felicidad, pena o quizás solo por estar de buen humor, últimamente ya no se diferenciar entre felicidad o hipocresía, ese gesto en mi rostro se convirtió en un escudo, tan fuerte que ya no puedo romper.

Incluso aunque esté deprimida siendo tan egoísta que incluso llego a pensar que no importa nada en el mundo aparte de mi dolor, incluso en ese momento, sonrío.

    La sociedad nos ha vuelto hipócritas, adictos al sentimiento de que todo siempre debe estar bien, y que si algo está mal serás juzgado, apartado, por el drama. Odio esta palabra "drama" odio como la usan, decirle dramático a una persona que está pasando por un momento difícil solo te convierte en un maldito narcisista sin corazón, vacío, egoísta. Si alguien pasa un mal momento lo menos que necesita es que lo atormenten haciéndolo saber que la verdad, a nadie le importa como te sientes. Por esto vivimos en medio de dolor disfrazado, nos volvemos un hoyo negro de sentimientos.

Nos convertimos en un mundo de mascaras,
miedos,
mentiras.

Nos convertimos en un carnaval de sonrisas.

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