lunes, 28 de noviembre de 2016

El poder inconsciente de la sobrevivencia.


Nunca nada será tan malo, la autodestrucción pasa por la mente pero falta valor para llevarla a cabo, y ahí es cuando te das cuenta de que sí hay algo en ti que importa, porque de no haberlo no sería una decisión difícil.  

       Observas a tu alrededor y no hay nada, solo un silencio que asusta y apenas escuchas tu propia respiración entre sollozos, solo un volcán en erupción de pensamientos que no te dejan siquiera entenderte a ti mismo, pero entre el temor, las ansias y todo lo demás escuchas "¡ESPERA!" y la gran pregunta llega, "¿De verdad es necesario?", seguida de la siguiente y peor "¿Estás seguro?", ¿Seguro de que? ...

Tengo miedo
No puedo seguir con esto
¡Maldita sea!
Odio mi vida
¿Por qué a mi?
No es justo 
¿Qué hice para merecer esto?
Basta, basta, basta
¡¡¡¡¡¡BASTA!!!!!!

Un silencio, incluso en tu mente y unos segundos después...

No, no lo harás, no necesitas hacerlo, y te das cuenta por pasos, primero piensas en los demás, familia, amigos, los imaginas destruidos por tu culpa, preguntándose por que lo hiciste, haciéndolos sentir culpables, consigues una razón para no hacerlo;    Piensas en ti, sin futuro, solo una sombra de lo que pudiste haber sido, empiezas a pensar en todos los sueños que alguna vez creaste, por ti y solo para ti, 2 razón;   Caes de rodillas solo llorando botando todo ese sufrimiento que te atormenta, gritas, golpeas todo, pateas la puerta, tu impotencia no tiene un nivel superior al de ese momento, rompes tus propias cosas, viendo que eres un cobarde, te enojas contigo mismo, tienes una guerra interna;

¡Imbécil!
Tu no mereces esto 
¿Por qué eres así?
No vale la pena 
¡Olvídalo!
¡Supéralo!
Se fuerte
Tu eres más, mucho más
¡No lo hagas! 
O ¿Lo hago? 

Una 3era razón entra en el juego, descubres que no estas de acuerdo contigo mismo en llevar a cabo el plan que te atormentaba desde hace un par de horas, quizás días o hasta meses.

Terminas renunciando al dolor, dándote fastidio a ti mismo por tu actitud de dolido cobarde, golpeas un par de cosas más, y lloras, solo lloras, quizás te miras en el espejo observando lo mal que te vez, y tu contradicción automática te dice ¿Que te sucede? Das lastima. 
¡Tu no puedes dar lastima!... y en ese momento lo notas...

Nada puede ser tan malo, quizás no puedas ahora, pero en algún momento podrás y por ese momento vale la pena esperar un poco más, solo aguanta. Llega a ti ese sentido de sobrevivencia automático que tenemos cada uno de nosotros, que te hace quererte y valorarte por más terrible que pinte el paisaje en ese momento. Te cansas de ti mismo y todo el huracán que acaba de pasar, y ya.

Nadie lo supo, y nadie lo sabrá, solo tu conoces lo importante que eres para ti y que no renunciaras a ti mismo por más duro que suene la marea. 


Hoy por ti, mañana por ti, y siempre por ti.

No te dejes caer por que tú eres tu mayor sustento.